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Costa Occidental

Con este itinerario esperamos que disfruten de los pueblos más típicos de la zona occidental costera de la provincia. En esta ruta partiremos de Val de San Vicente, municipio que se sitúa en el extremo más occidental de Cantabria, lindando ya con Asturias.

Ambas provincias se separan de forma natural por el río Deva, cuyas aguas provienen de Fuente Dé para desembocar en la Ría de Tina Mayor. De Unquera son características las “corbatas”, dulce de hojaldre que estamos seguros les encantará. Además éste es el punto de llegada del descenso del Deva, de gran importancia después del descenso del Sella, que comienza en Panes. Recomendamos tomar el desvío hacia el pueblo de Pechón, en el que nos esperan un magnifico encinar, la “isla de los carneros” y su pequeña playa. Siguiendo por la estrecha carretera, veremos un mirador, cuya panorámica merece una parada: la Ría de Tina Menor, formada por el Río Nansa en su encuentro con el Mar Cantábrico. Retomando nuestro camino, seguiremos por la “carretera vieja”, paralela a la costa. A pocos Km. está el desvío hacia Prellezo, pueblo con una espectacular playa de fina arena, amparada por acantilados.

Prosiguiendo nuestra ruta, nos adentramos en San Vicente de la Barquera, donde disfrutaremos de uno de los destinos turísticos preferidos del occidente cántabro. Antes de cruzar el puente nuevo, el desvío hacia la izquierda nos conduce hasta el puerto pesquero y la capilla de la Barquera, ubicada en el lugar donde se dice que llegó la imagen de la Virgen en una barca. Pasando el puente, a la derecha, su casco antiguo se extiende hacia la zona alta, reuniéndose en el recinto amurallado: la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en su punto más alto, de transición del románico al gótico con características barrocas, en cuyo interior se cobija el sepulcro del Inquisidor Corro, uno de los más bellos de su género y el ángel marinero; el ruinoso hospital de la Concepción, antiguo hospital para peregrinos; el palacio de los Corro, actual ayuntamiento y frente a el, la torre del preboste y el arco que daba acceso al recinto desde los arrabales de la villa; un poco más adelante está el emblema de la villa: el castillo roquero del Rey. Una de las imágenes mas bonitas de la villa es quizá desde la playa pequeña, “el tostadero”, cuando, en días despejados, aparecen tras la villa los majestuosos Picos de Europa. En la zona baja, en dirección a la autovía, se hayan las ruinas del convento de San Luis, en cuyas celdas se hospedó Carlos V en su primera visita a España, y un poco más adelante está la casa Pozo, futuro centro de interpretación del Parque Natural de Oyambre. Para acceder a las playas tendremos que atravesar el puente de la maza, del sg. XV (dicen que si se atraviesa sin respirar se concede un deseo, cosa no recomendable en pleno verano con atascos). Todo ello conforma un lugar excepcional para descansar y disfrutar de sus gentes y su gastronomía, ya que aquí se pueden degustar exquisitos mariscos, carnes de la mejor calidad y su plato estrella, el sorropotún, guiso a base de bonito, que se sirve gratuitamente en la fiesta del Mozucu.

Para continuar por la costa hay dos opciones, subir hasta el pueblo de La Revilla y ahí coger el desvío, o continuar hacia la playa del zapato y coger el desvío que se encuentra en el extremo derecho del aparcamiento. Ésta última opción es la que dirige nuestros pasos de una manera más próxima a la costa además de atravesar el parque de Oyambre. Poco después de pasar el camping veremos un edificio a la derecha, flanqueado por dos torres balleneras, en pleno campo de golf, pues bien, este edificio fue construido para albergar un club de golf en época de Alfonso XII, ya que durante sus veraneos en Comillas solía venir hasta esta playa a practicar el golf. Atravesando el parque, la carretera nos lleva hasta la villa de los Arzobispos, Comillas. La noble villa de Comillas alcanzó su máximo apogeo cuando el Rey Alfonso XII fue invitado por el Marques de Comillas, Antonio López, para pasar el verano, convirtiéndose durante unos años, en villa de veraneo real. La familia real atrajo a un gran número de nobles, quienes, construyendo sus palacetes, dejaron constancia de la época modernista catalana, con monumentos tales como: "El ángel", escultura modernista de Llimona situada en el cementerio (sobre las ruinas de una iglesia del siglo XV). Son de finales del siglo XIX y principios del XX el resto de edificios notables, destacando "El Capricho" de Gaudí, UNESCO 1969, el palacio de Sobrellano y la capilla panteón de los marqueses de Comillas, obra de Martorell, en suntuoso estilo neogótico y la impresionante Universidad Pontificia. La plaza vieja, la iglesia parroquial y algunas casas del centro de la villa constituyen una hermosa muestra de la arquitectura popular del siglo XVIII, conservando aún hoy un gran tipismo. Tampoco debemos olvidar su pequeño puerto pesquero y su preciosa playa, vigiladas atentamente por el monumento levantado por suscripción popular al Marques de Comillas, localizado en un tranquilo parque junto a la casa de los duques de Almodóvar del Río. Como curiosidad sobre Comillas, se dice que fue el primer pueblo español en disponer de luz eléctrica, en 1881, al celebrarse aquí un consejo de ministros.

De camino a Santillana del Mar, tenemos el municipio de Ruiloba, cuyas gentes han sabido conservar las danzas guerreras de antaño: la de las lanzas y el baile a lo llano. Muy cerca está Cóbreces, pueblo que alberga el monasterio trapense de Viaceli, que además de dar cobijo, fabrica buen queso trapense. También cabe mencionar su playa, la de Luaña, de acusado descenso hasta la arena blanca y fina que brinda aguas limpias y agradablemente frescas. A pocos Km. está Novales, capital del municipio de Alfoz de Lloredo, zona que disfruta de un particular microclima, lo que le permite el cultivo de naranjas y limones. Su iglesia parroquial del siglo XVI es un buen ejemplo de templo columnario. Llegaremos en poco tiempo a Santillana del Mar, punto clave en el recorrido. Fue elegido como el pueblo más bello de España y se trata del principal centro de interés histórico-artístico de Cantabria, declarado monumento histórico-artístico en 1889. Se trata de una bella villa medieval, en la que aún se conserva el empedrado de sus calles, y el señorial aspecto de las fachadas de sus casonas y torres: como las torres de Merino y de don Borja, del Siglo XIV, la casa de Leonor de la Vega, madre del marques de Santillana, el palacio de los Velarde, XVI, la casa de los Hombrones, sg. XVII, o la casa del Aguila, junto a la de la Parra. Pero quizá lo que más destaca en la villa es la Colegiata de Santa Juliana, el más sobresaliente ejemplo del románico en Cantabria, declarada por la UNESCO en 1985 como patrimonio de la humanidad. El claustro, está considerado como uno de los más importantes de España.

Muy cerca de Santillana está el zoológico del cuaternario, en el que se pueden ver numerosas especies, entre ellas bisontes. Pero, sin duda, el principal motivo de las miles de personas que se acercan hasta Santillana, es visitar las Cuevas de Altamira (patrimonio de la humanidad en 1985), la más valiosa expresión artística del cuaternario. La parte más importante es la llamada sala de policromos, considerada la capilla sixtina del arte cuaternario, aunque también cabe destacar la cola de Caballo y la sala del Pozo. Fueron descubiertas por Marcelino Sainz de Sautuola, en 1879, aunque lo que actualmente se visita es la Neocueva, replica de la original y el museo-centro de interpretación, en el que se han realizado pequeñas réplicas de otras cavidades de Cantabria.

Continuando en dirección a Barreda, a pocos Km. Encontramos el cruce que nos lleva hasta Suances, casi antes de llegar a Torrelavega (2º ciudad en importancia de Cantabria). En la época en que los romanos llegaron a Cantabria, Suances se convirtió en el Portus Blendium, de cuya época se han encontrado diversos yacimientos junto a su iglesia. Actualmente se ha convertido en una villa turística gracias a su bello conjunto de playas: la de Los Locos (idónea para la práctica del surf) o la de Tagle. Retomando la carretera dirección Barreda-Santander, podremos visitar las playas del municipio de Miengo (ver sección playas), y pocos Km. más adelante acercarnos a la magnifica playa de Liencres, impresionante conjunto dunar. Finalmente, antes de llegar hasta Santander, tenemos la ermita de la Virgen del Mar, que se alza en un islote unido a tierra por un pequeño puente. Es aquí donde gran cantidad de fieles santanderinos acuden el lunes de Pentecostés para adorar a la patrona de Santander en una multitudinaria romería.

Finalizamos la ruta en Santander, si llegan para la hora de la cena, les recomendamos el marisco en la zona de Puertochico y una panorámica de la ciudad por la noche. Una opción en esta ruta, aunque quedaría un poco apretado, sería la visita a las cuevas del Soplao, cogiendo el desvío muy cerca de Unquera, en la localidad de Pesués. Las cuevas contienen formaciones extraordinarias, que llaman la atención de grandes y pequeños por su hermosura y delicadeza. Además el enclave es idóneo para contemplar la comarca masoniega.
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