Ruta Foramontanos
Esta ruta nos adentra en la Cantabria profunda, una comarca en la que el paisaje
y las costumbres nos dan una lección de humanidad. Este verdadero eco-museo
nos enseña la Cantabria de siempre, la Cantabria ganadera, la Cantabria en
la que la naturaleza todavía tiene algo que decir. La ruta guiará nuestros
pasos como antaño guío la de los foramontanos, gentes que fueron a repoblar
Castilla desde Cantabria.
Comenzamos la ruta en la localidad de Cabezón de la Sal, cuyo origen se remonta
a la invasión romana, época en la que era una importante área de extracción
de sal. Su nombre se atribuye, precisamente, a una medida romana, utilizada
para el pesaje de la sal. Son muchos los que dicen que la palabra “salario”
deriva del pago con sal de las horas trabajadas. En esta localidad podemos
visitar el poblado cántabro, en el “Picu la Torre”, donde podremos apreciar
la evolución de las cabañas cántabras, así como el entorno amurallado en el
que se desarrollaban; también es interesante la visita al calabozo, y un paseo
por el centro de la villa (a ser posible un sábado, para conocer el bullicioso
mercado semanal). El municipio de Cabezón de la Sal ha sabido guardar las
tradiciones cántabras, pues aquí se celebra cada segundo domingo de agosto
el “Día de Cantabria” o “la montaña”, con exhibiciones de deportes autóctonos,
pasada de ganado, etc. Muy cerca de Cabezón, y aprovechando la visita, podemos
acercarnos hasta Carrejo, sede del Museo de la Naturaleza de Cantabria, magnifico
museo en el que se representa la flora y fauna de la provincia. Continuando
hacia el interior, cruzaremos el río Saja, a su paso por Santa Lucia, enclave
que da nombre a las hoces (formación creada por el río en su búsqueda del
mar). En pocos minutos llegaremos al desvío hacia Ucieda, localidad afamada
por el cocido montañés que se puede degustar en sus restaurantes, y por el
monte, ya en la reserva del Saja, un magnifico entorno donde disfrutar de
una soleada tarde, o hacer un poco de senderismo entre robes y hayas. Es en
estos montes, donde sucede “La Berrea”, celebrada en septiembre cuando el
venado o el ciervo están en época de celo. Retomando nuestro camino, llegamos
a Ruente, cuyo palacio de Mier divisaremos desde la carretera, situado en
el barrio del Monasterio. Aquí recomendamos hacer un alto en el viaje para
poder disfrutar de este pueblo y sus casonas, como la de La Nogalera, ver
una “casa pajareta” o pasear hasta la Fuentona (surgencia kárstica natural),
cuya original leyenda le da un ambiente místico al nacimiento, cuyas aguas
se unirán al río Saja en pocos metros.
Si el lector es amante del senderismo, aparte de Ucieda es recomendable el
ascenso al monte Aa, frente a Ruente, entre cuyos árboles aún se conservan
algunos ejemplares centenarios. Prosiguiendo nuestro camino, atravesaremos
Sopeña, para llegar a Valle, donde podremos coger el desvío hacia la derecha,
que nos conducirá por un pequeño puerto de montaña hasta Carmona. En este
bello pueblo, el último sábado de Septiembre, es costumbre celebrar la bajada
de los ganados de los pastos de montaña para pasar el invierno a cubierto,
para esta fiesta, los ganaderos engalanan a sus mejores ejemplares en la llamada
“pasá”. Aquí encontramos el monumento a las “albarcas o abarcas”, zapato de
madera con tres tarugos, muy utilizado en la zona interior de Cantabria. Seguramente
encuentren a Amador (paisano-albarquero) fabricando sus albarcas, digno de
admiración el trabajo de estos artesanos de la madera, y por tanto, digno
de contemplar durante un rato. La localidad merece un paseo, disfruten de
las casonas montañesas, de sus balconadas, sus soportales, ostentosos escudos
como el del palacio de Mier, magnifica casona con dos torreones de tres alturas
adjuntos, antiguo parador de turismo. Retomando nuestro camino en el cruce
de Valle, seguimos hacia el pueblo de Barcena Mayor, siendo Bárcena Mayor
el único núcleo de población incluido dentro de los límites de la reserva
del Saja-Besaya.
En Barcena Mayor, debemos dejar el coche fuera del pueblo, en el parking habilitado
a la entrada, ya que sólo los vecinos pueden acceder con sus vehículos. Aquí
podremos disfrutar de la evolución de la casona campesina del interior de
la comarca, se trata de un conjunto conservado en perfecto estado, en el que
se desarrolla la vida en un entorno ganadero, que fue declarado conjunto histórico-artístico
en 1979. Les recomendamos un paseo hasta el Llano Castrillo, con una amplia
zona de merendero, bordea el río Argoza y el paisaje es fantástico. En el
pueblo se pueden ver paneras, lavaderos, socarreñas, portales, fuentes, así
como la vaca tudanca, ejemplar propio de la región, que hace resonar sus campanos
entre las casas reivindicando su presencia. Otra opción, si el reloj lo permite,
es dirigirse directamente hacia Barcena Mayor, dejando Carmona para la vuelta,
y aprovechar para conocer la zona del Nansa, al otro lado del valle. En la
comarca del Nansa, tendremos la posibilidad de visitar Tudanca, cuya casona
fue habitada por el ilustre escritor José Maria de Cosío. Visita interesante
y recomendada. Muy cerca encontraremos San Sebastián de Garabandal, localidad
afamada por las apariciones de la Virgen a tres niñas del pueblo. Desde aquí,
siguiendo el curso del Nansa, hacia su desembocadura, saldrán a la autovía
del cantábrico.
Esperamos que esta comarca les haya dejado una huella muy verde en el corazón,
y que les anime a volver una segunda vez para descubrirla aún más en detalle.