Cantabria en la Edad Antigua
En Cantabria la Edad Antigua como periodo histórico se corresponde
con un proceso histórico concreto: la romanización, que consiste
básicamente en la transformación de las estructuras y costumbres
de los pueblos que son sometidos por Roma a un panorama cultural común
definido por parámetros romanos. Este proceso comenzó en el
momento en que las tropas romanas llegaron a la Región, y especialmente
desde el año 19 a. C. en que terminó la conquista.
A la llegada de los romanos los cántabros no conocían la escritura,
adoptando progresivamente el latín como principal rasgo de aculturación.
Fueron los romanos los que nos dejaron las primeras noticias escritas acerca
del pueblo cántabro, lo que supuso la entrada de la Región en
la protohistoria. Pero los relatos que hicieron los romanos son poco fiables
en muchos de los datos que aportan, hasta el punto de que hoy en día
somos incapaces de situar con seguridad los topónimos que aparecen
en las fuentes latinas. El primer núcleo que podemos situar con seguridad
es enteramente romano, como delata su nombre: Iuliobriga. El territorio cántabro
estaba incluido en la provincia Tarraconensis, y dependía administrativamente
de una entidad menor, el Conventos Cluniensis.
Las fuentes que conocemos actualmente ni siquiera permiten saber con seguridad
si bajo la denominación “cántabros” se incluye un
pueblo homogéneo o un conjunto de tribus poco organizadas. Una de las
peculiaridades más destacadas por los investigadores es el fuerte componente
matriarcal que, según parece, dominaba la organización social
de los cántabros.
Restos de Columnas de Julióbriga |

Restos de edificaciones de Julióbriga |
Los romanos impulsaron un cierto desarrollo urbano en el territorio cántabro,
uniéndose a la ya citada Iuliobriga (Retortillo, Reinosa) una nueva
fundación, la de Flaviobriga, que suele situarse en Castro Urdiales.
Aquí se implantó un urbanismo típicamente romano. Las
comunicaciones se estructuraron a partir de calzadas, siendo la más
importante de la Región la que transitaba de Herrera de Pisuerga hasta
Portus Victoriae Iuliobrigensium, topónimo que se asocia a Santander.
El punto culminante del proceso de romanización se produce el año
212 después de Cristo, fecha en la que el emperador Caracalla concedió
a todos los habitantes libres del Imperio la ciudadanía romana, incluidos
los cántabros. Después de eso la información decae hasta
el extremo. Hacia el año 409 d. C. las invasiones bárbaras asestaron
un duro golpe a la organización romana, que perdió el control
sobre amplias zonas de la península Ibérica, entre ellas el
área marginal que ocupa la actual Cantabria. Desde ese momento los
cántabros recuperaron su autonomía administrativa debido a la
quiebra de la autoridad romana, y no será hasta el 574 cuando sean
sometidos nuevamente, esta vez al poder visigodo representado por Leovigildo,
que creó el Ducado de Cantabria. De este modo se produce la transición
de la Edad Antigua a la Época Medieval.